En el vasto firmamento de la música mexicana, pocas estrellas han brillado con la intensidad y la rebeldía de Alberto Vázquez. Con su inconfundible voz grave y ese cigarrillo que solía ser su eterna compañía en el escenario, Vázquez definió a toda una generación. Sin embargo, hoy, a sus 86 años, el ícono del rock and roll no es noticia por un nuevo concierto multitudinario, sino por una serie de confesiones que han dejado al público y a la prensa conmocionados. Entre un retiro forzoso por salud y una defensa férrea de su vida sentimental, Alberto Vázquez demuestra que su vida sigue siendo tan apasionante como sus canciones.
El Corazón que Obligó a Parar
Durante más de seis décadas, Alberto Vázquez fue sinónimo de energía y magnetismo. Pero el tiempo, implacable incluso con las leyendas, ha cobrado su factura. Recientemente, el cantante anunció su retiro definitivo de los escenarios, una decisión que no tomó por falta de pasión, sino por una estricta orden médica.
Su hijo, Arturo Vázquez, rompió el silencio en el programa Ventaneando, revelando la delicada situación: el cardiólogo de su padre fue tajante. Los esfuerzos físicos que implica un concierto en vivo —la adrenalina, los desplazamientos, la emoción— representan un riesgo demasiado alto para su corazón a los 83 años (edad de su retiro oficial, aunque hoy cuenta con 86). “Mi papá está en excelente forma para grabar, pero los conciertos son otra cosa”, explicó Arturo, dejando claro que, aunque la voz del intérprete de “El Pecador” sigue intacta, su cuerpo pide tregua.
Este adiós a las tablas marca el fin de una era, pero no el fin del artista. Lejos de retirarse a la soledad, Alberto ha transformado su hogar en su nuevo santuario creativo, grabando nuevas versiones de sus éxitos junto a su familia, demostrando que la música es, ante todo, un vínculo de amor.

Un Historial Amoroso Digno de un Guion de Cine
Si su carrera fue estelar, su vida personal ha sido un torbellino de emociones extremas. Desde muy joven, Vázquez vivió el amor al límite. A los 16 años, protagonizó su primer escándalo al casarse con una mujer de 30 años, mintiendo sobre su edad. Aquel matrimonio, anulado por su padre, fue solo el prólogo de una vida sentimental tumultuosa.
Quizás uno de los capítulos más intensos fue su romance con la icónica Isela Vega. Una relación marcada por la pasión y los celos que terminó abruptamente cuando ella, embarazada y herida por una infidelidad, desapareció de su vida. Alberto no supo de la existencia de su hijo Arturo hasta tres años después. El reencuentro, lejos de ser un cuento de hadas, fue caótico, con gritos y disputas en un coche, reflejo de las heridas abiertas que tardarían décadas en sanar.
La tragedia también golpeó su puerta con fuerza. La muerte de su esposa María del Rosario Hoyos en 2003, víctima de cáncer, lo dejó devastado. Ella no solo fue su pareja, sino su ancla. Muchos pensaron que el cantante no se recuperaría de tal golpe, pero el destino le tenía reservada una última gran sorpresa.
El Escándalo de los 43 Años de Diferencia

En 2005, la vida de Alberto se iluminó con la llegada de Elizabeth Renea, una española 43 años menor que él. Lo que comenzó como una amistad cibernética floreció en un amor profundo que ha desafiado todas las convenciones sociales. En 2022, tras 18 años de convivencia y un hijo en común (Juan Alberto), la pareja contrajo matrimonio religioso, desatando una ola de críticas en los medios.
Lejos de quedarse callado, Alberto Vázquez ha alzado la voz con la misma fuerza con la que cantaba “Significas todo para mí”. Visiblemente molesto por el enfoque sensacionalista que reduce su historia de amor a una cifra, el cantante ha comparado su situación con la de estrellas internacionales como Al Pacino o Richard Gere, denunciando la hipocresía de la sociedad.
“Parece que para muchos periodistas lo único que importa es que soy mayor que mi esposa. Es como si se hubieran quedado sin imaginación”, declaró contundentemente. Para él, la lealtad y la compañía que Elizabeth le ha brindado durante casi dos décadas valen más que cualquier prejuicio.
Un Legado que Trasciende

Hoy, Alberto Vázquez vive una etapa de paz. Los días de demandas, cárceles por bigamia (consecuencia de los celos de su exesposa Ena Larsen) y peleas mediáticas han quedado atrás. Se encuentra enfocado en su bienestar y en dejar un legado tangible a sus nietos y hijos.
El proyecto más conmovedor de esta etapa es la grabación de “Sonreír”, una versión en español de Smile de Nat King Cole, donde une su voz a la de su familia. Es un cierre de ciclo poético para un hombre que, a pesar de las caídas, los errores y las pérdidas, nunca dejó de creer en el poder curativo de la música y el amor.
Alberto Vázquez ya no pisará un escenario para recibir aplausos, pero su historia, una mezcla de talento desbordante y humanidad imperfecta, seguirá resonando. Nos recuerda que las leyendas también lloran, aman, se equivocan y, sobre todo, envejecen, esperando solo un poco de comprensión y respeto en el ocaso de sus vidas.