Si creías que la trama de El Quinto Elemento (1997) era una locura futurista, espera a conocer la historia de cómo se hizo. Este clásico de la ciencia ficción, dirigido por Luc Besson, no solo nos regaló a una Milla Jovovich icónica y a un Bruce Willis en su mejor momento, sino que sobrevivió a una serie de catástrofes, malentendidos lingüísticos y accidentes logísticos que habrían cancelado cualquier otra producción. Detrás de los taxis voladores y las óperas alienígenas, hubo un rodaje donde la realidad superó a la ficción con creces.
El Malentendido que nos Costó a Prince
Uno de los personajes más memorables de la cinta es Ruby Rhod, el extravagante locutor de radio interpretado magistralmente por Chris Tucker. Sin embargo, el papel fue escrito originalmente con un solo nombre en mente: Prince. El genio de la música llegó a reunirse con el equipo y estaba casi confirmado, hasta que una prueba de vestuario lo arruinó todo.

El legendario diseñador Jean-Paul Gaultier, encargado de los más de 1,000 trajes de la película, le presentó a Prince un boceto que incluía un relleno en los glúteos para realzar la figura. Con su marcado acento francés, Gaultier describió la pieza como un “faux cul” (trasero falso). Prince, confundido por la pronunciación, entendió que el diseñador le estaba gritando “Fuck you” (Que te jodan) repetidamente mientras se palmeaba el trasero. Ofendido y pensando que Gaultier se burlaba de su masculinidad o le faltaba al respeto, Prince ordenó a sus guardaespaldas retirarse y abandonó el proyecto al instante. Un simple error fonético cambió la historia del casting para siempre.
La Pesadilla Logística: Negativos Atropellados
En la era digital, perder una escena es difícil, pero en 1997, el cine dependía de rollos físicos de película. La producción enfrentó el terror absoluto cuando los negativos originales de la escena de la ópera de la Diva Plavalaguna —la secuencia más cara y compleja de filmar— sufrieron un accidente insólito.
Al ser transportados en el Aeropuerto de Los Ángeles, los rollos cayeron de un carrito de equipaje y, para horror de todos, una carretilla elevadora les pasó por encima. El productor asociado encontró los latas de película aplastadas en la basura. Milagrosamente, y tras un trabajo de restauración quirúrgico, se logró salvar el metraje suficiente para montar la escena. De no haber sido así, la película habría perdido su corazón visual o habría requerido un “reshoot” millonario.
Milla Jovovich: De Rechazada a Niñera
La elección de Leeloo tampoco fue sencilla. Milla Jovovich, entonces de 19 años, audicionó entre 300 candidatas, pero fue rechazada inicialmente. Besson pensó que llevaba demasiado maquillaje y lucía “demasiado artificial”. Semanas después, el destino intervino: el director se cruzó con ella en la piscina de un hotel. Al verla con la cara lavada, al natural y con una camiseta vieja, supo inmediatamente que ella era el “Ser Supremo”.
Curiosamente, la química en el set fue tan familiar que Milla terminó convirtiéndose en la niñera no oficial de las hijas de Bruce Willis (Rumer, Scout y Tallulah). Mientras Willis y Demi Moore (su esposa entonces) necesitaban momentos a solas, la joven actriz cuidaba y jugaba con las niñas, forjando una amistad que perdura hasta hoy.
Fuego Real y Música Imposible
La ambición de Besson casi reduce a cenizas los famosos Pinewood Studios. La explosión en el salón principal del crucero Fhloston Paradise no fue CGI; fue la explosión en interiores más grande jamás filmada hasta esa fecha. El equipo de pirotecnia subestimó la potencia, y el fuego se descontroló, obligando a los bomberos del estudio a luchar durante 25 minutos para evitar que el set entero se consumiera.

Por otro lado, la música también desafió los límites humanos. La famosa aria de la Diva fue compuesta por Éric Serra con notas y transiciones tan rápidas y agudas que son fisiológicamente imposibles para las cuerdas vocales humanas. La soprano Inva Mula tuvo que grabar las notas por separado, que luego fueron ensambladas digitalmente para crear ese sonido “alienígena” que nadie ha podido replicar en vivo sin ayuda tecnológica.
Un Villano Ausente y un Héroe Desconectado
Finalmente, un dato que muchos fans pasan por alto: el héroe (Korben Dallas) y el villano (Zorg) nunca se conocen. Bruce Willis y Gary Oldman no comparten ni una sola línea de diálogo ni escena juntos en toda la película. De hecho, Oldman aceptó el papel sin leer el guion, solo como un favor a Besson, y ha declarado en múltiples ocasiones que “no soporta” la película, odiaba su traje de plástico y lo hizo solo por dinero y amistad.
El Quinto Elemento es, en resumen, un milagro del caos. Desde accidentes aéreos en tierra hasta divas imposibles y cantantes ofendidos, cada pieza desastrosa terminó encajando para crear una obra maestra de culto que, 28 años después, sigue siendo única en su especie.