Incendio en el Rancho de Pepe Aguilar: acusa a su hermano Toño y reviven conflictos familiares
La dinastía Aguilar, ícono de la música ranchera, enfrenta uno de los episodios más controversiales de su historia. El rancho El Sollate, propiedad de Pepe Aguilar en Zacatecas, sufrió un devastador incendio que consumió gran parte de sus instalaciones, incluyendo establos, trajes de charro y bienes familiares de alto valor. Lo que parecía un accidente, rápidamente se convirtió en un escándalo mediático cuando Pepe señaló directamente a su hermano, Antonio “Toño” Aguilar Jr., como presunto responsable.
Según declaraciones de Pepe Aguilar, difundidas en medios y redes sociales, aunque no cuenta con pruebas concretas, cree firmemente que su hermano actuó por envidia. Pepe explicó que Toño habría resentido el éxito del cantante en los escenarios, mientras él heredó gran parte de los ranchos familiares tras el fallecimiento de su padre, el legendario Antonio Aguilar. La disputa por la herencia, que incluye tierras, caballos de raza y bienes culturales, ha intensificado un conflicto que se arrastra por años.

El incendio no solo afectó la infraestructura del rancho, sino que también provocó amenazas previas a Pepe. De acuerdo con testimonios y audios filtrados, el cantante recibió llamadas intimidatorias, encontró llantas ponchadas, perros envenenados y daños a objetos de valor, incluyendo la Virgencita de Guadalupe en la capilla familiar. Este contexto hizo que el suceso del incendio fuera percibido como un ataque directo a la familia y su legado.
Por su parte, Toño Aguilar ha negado cualquier implicación en el incendio, sugiriendo que podrían ser responsables grupos criminales o terceros interesados en extorsionar a la familia. Sin embargo, vecinos de Zacatecas y empleados antiguos del rancho afirman que la relación entre los hermanos siempre estuvo marcada por tensiones, especialmente en torno a la herencia y los negocios familiares.
La disputa ha dividido a la familia Aguilar. Mientras Pepe mantiene el respaldo de sus hijos Ángela y Leonardo, Toño ha sido apoyado por algunos primos lejanos y allegados. Las redes sociales han reflejado esta polarización, con hashtags como #FamiliaAguilar y #IncendioElSollate circulando con cientos de miles de publicaciones. Ángela, hija de Pepe, suspendió una gira en Europa para cuidar la seguridad de los nietos y mantenerse cerca de su familia, mientras Leonardo expresa su sentir a través de redes con mensajes que reflejan tristeza y descontento.
El conflicto también ha traído revelaciones sobre posibles hijos extramaritales de ambos hermanos, aumentando la complejidad de la herencia y generando nuevas demandas legales. En paralelo, Pepe ha contratado seguridad privada y medidas extremas de protección en su rancho, incluyendo cámaras, muros reforzados y vigilantes armados, temiendo que los ataques puedan continuar.
Tras meses de tensión, un rayo de reconciliación surgió recientemente. El 22 de noviembre de 2025, Pepe y Toño se reunieron frente a la tumba de su madre, Flor Silvestre, en el panteón de Tayagua, sin abogados, guaruras ni celulares. Ambos llegaron con ramos de flores y recuerdos simbólicos de su familia, y tras un encuentro emotivo, protagonizaron un abrazo que conmovió a cientos de seguidores y medios. Este gesto histórico mostró que, a pesar de la envidia y los conflictos por herencia, la familia aún busca conservar la unidad y el legado de sus padres.
Sin embargo, las heridas no se han cerrado por completo. Las demandas, brazaletes electrónicos y medidas de seguridad continúan vigentes, y el público sigue atento a cada movimiento de los Aguilar. Los negocios familiares, como palenques y tiendas de botas y sombreros, se han visto afectados por la polémica, mostrando cómo los conflictos personales pueden impactar también en el ámbito empresarial.
El caso del incendio en el rancho de Pepe Aguilar se ha convertido en un ejemplo de cómo los conflictos familiares pueden escalar a niveles públicos, involucrando medios, redes sociales y la justicia. A pesar de los escándalos, la reunión en el panteón demuestra que la música y la familia aún tienen espacio para la reconciliación, dejando una lección sobre el valor del perdón y la importancia de proteger el legado cultural y emocional de una dinastía histórica.
En conclusión, los Aguilar enfrentan un momento crítico en su historia. Entre incendios, acusaciones y disputas legales, los nombres de Pepe Aguilar y Toño Aguilar Jr. siguen resonando en la prensa y en redes sociales. La esperanza de reconciliación, simbolizada en el abrazo frente a la tumba de Flor Silvestre, muestra que incluso en los conflictos más intensos, el amor y la memoria familiar pueden ser más fuertes que la envidia y el rencor.